Utilicemos la ironía sobre la realidad: son tiempos de carnaval

*Imagen: impronta en muro de la comarca
Utilicemos la ironía sobre la realidad: son tiempos de carnaval
Me acuerdo de cómo un pastor se reía de que lo que había hecho durante toda su vida, andar por el monte, se llamara ahora "trekking". Hoy, yo, tengo aquella sensación, ya que lo que hemos hecho durante toda la vida en los pueblos se conoce ahora con un término anglosajón: el "slowfood" o "kilómetro 0" dotado además de un carácter filsófico; ¡qué alucinante! , yo que asociaba la filosofía con Séneca o Aristóteles... y no con la alimentación que el entorno y el trabajo te da.
Desde este humilde espacio en la red, y no seguro de que lo lean quienes lo deben leer, lanzo esta propuesta: por qué no facilitan la creación de pequeños mataderos y pequeñas empresas de elaboración de productos locales (¡con lo fácil que es!: sólo le veo ventajas y no toda clase de inconvenientes burocráticos, legales y sanitarios impuestos por las administraciones).Sería la panacea: piénsenlo.
Siempre tienen la culpa las normativas europeas pero, qué casualidad, que en el país vecino del norte es diferente. Será otra Europa... Pienso, por ejemplo, que siempre será mejor que muchos puedan ganarse la vida obteniendo pequeños beneficios a que todos los beneficios los obtengan unos pocos. Además, bien gestionado, ganaríamos todos:
- El sector bancario: será más interesante que haya muchos pequeños ahorradores frente a grandes magnates que se lo llevan todo a paraísos fiscales o se lo dan a un tal “Madof” para que lo multiplique en la ciudad de los rascacielos y ocurra lo contrario.
- El sector político-funcionariado: trabajarían de verdad para el pueblo que es quien realmente les pone en el lugar que ocupan
- Las empresas de telecomunicaciones: ya que nos encanta estar en la aldea global…
- Las empresas del motor y tecnológicas: utilizaríamos todos sus avances para facilitar el trabajo. No creo necesaria la vuelta a la tracción animal a no ser que sea por cuestiones “folclóricas”...
- Las grandes multinacionales de la alimentación: les animo para que, con su gran potencia logística, invadan los mercados de las ciudades con nuestros productos. Además, podrían colocarles la etiqueta de “bio” o cualquier otro término al uso de los nuevos tiempos “ecológicos”. Bueno, el marketing se lo dejaríamos a ellos, nosotros (los pueblos de este país o mundo) nos encargaríamos de la calidad de los productos.
- Las empresas energéticas: dado que para producir todo esto consumiríamos energía, energía extraída del agua de las fuentes en las que bebieron nuestros antepasados y con la que, posteriormente, se inundaron pueblos y su memoria con el embalsamiento de los mismos. Pero, no somos rencorosos, nos encanta bombear el agua a nuestros pueblos con vuestra energía y eso, claro está, hay que pagarlo, si queremos que la presión de nuestros grifos sea la adecuada….
Todas estas ideas podrían globalizarse y venderíamos tractores en toda el área de influencia histórica de Occidente; pensadlo: la tecnología siempre sería del primer mundo simplemente tendríamos que ampliar mercados.
Nunca he entendido el principio de que para que unos estén bien tengan que estar mal otros. Primemos sobre el egoísmo y la envidia la inteligencia y el negocio de verdad. El trabajo tiene que desarrollarse en el entorno más cercano ya que es ahí donde es posible crear microparaísos y cada vez más hasta crear un macro y luego algo global o universal. Mientras escribo todo esto, fumándome un cigarrillo rubio americano, me ilusiono. El dinero no es el problema, siempre ha existido ya sea como lo conocemos hoy en día o en oro, plata o sal anteriormente. Simplemente es una forma de dignificar o poner en valor lo que los obreros del mundo hacen. Se trata de que todos podamos trabajar con dignidad, tampoco necesitamos tanto. Los que hemos vivido durante siglos con precariedad con poco somos felices.
Me encanta formar parte de la filosofía. Lo siento, si llegáis a leer esto no vais a tener la posibilidad de réplica o poner “peros” puesto que por eso escribimos desde nuestro blog. Tenéis la libertad de compartirlo o no que yo creo que es mucho.
Se despide un aldeano orgulloso de su pasado que trabaja en el presente y al que le gustaría cambiar el futuro.
P.D. Finalmente añadir que aunque seamos capaces de fotografiar galaxias que se encuentran a años luz, de saber y alterar la frecuencia genética de los seres vivos, de conocer y dividir el átomo de la materia, hay cosas básicas que no cambiarán. Sólo la tierra y nuestro trabajo producirán la base alimentaria. En nuestras manos y la colaboración del estamento político y económico de gran nivel está que esos alimentos lleguen a todos (por un comercio justo y de calidad): no creo que sea pedir demasiado. Desarrollo sostenible, sí, pero para todos.

